EXPOSICIÓN

Biotopías

Santiago Morilla

Locative Breathing, 2018

Locative Breathing, 2018, Santiago Morilla, vídeo-performance en Las Palmas 16-10-18. Longitud trayecto: 3,99 km. Diferencia de altitud: 33 m. Duración del movimiento: 42’. Velocidad máxima de 10 km/h. Super HD, 2’ 5’’, Ed: 5 + 1 pa.

Basurama

In Love We Trasht, 2018

In Love We Trash. Basurama, Las Palmas GC, 2018. Hinchable en Playa de Las Canteras, bolsas de plástico de supermercado y plástico de embalaje, medidas variables.

El 18 de octubre de 2018 se inauguró en la Sala de Arte Social del Gabinete Literario de Las Palmas la muestra «Biotopías», cuatro intervenciones de artistas implicados/as con el problema medioambiental. Comisariada por el equipo PSJM, la exposición presenta obras de Basurama, Luna Bengoechea, Carmela García y Santiago Morilla.

La exposición «Biotopías» está promovida por la asociación ecologista Muévete por el Clima y organizada por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria con el apoyo de la Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Las Palmas de GC. «Biotopías» coincidirá con la conferencia internacional «Encuentro Archipiélago y Océano: Repercusión del Cambio Climático en los Territorios Insulares», que se celebrará en el Gabinete Literario del 22 al 27 de octubre. «Biotopías», que comenzará una semana antes, se prolongará todo un mes, ocupando la Sala de Arte Social del Gabinete Literario, que está siendo programada y comisariada por el equipo de creación, teoría y gestión PSJM (Cynthia Viera y Pablo San José). También se intervendrá en la Playa de Las Canteras y las calles de la capital grancanaria con acciones artísticas que quieren concienciar a la ciudadanía.

«Biotopo», en biología y ecología, se refiere a un área de condiciones ambientales uniformes que provee espacio vital a un conjunto de flora y fauna: un ambiente de vida. El término «biotopías» es un neologismo que PSJM propone para caracterizar poéticamente respuestas estéticas a la situación de urgencia planetaria. «Biotopías» toma su significado de «biotopo», pero también se relaciona con la teoría del espacio de Foucault. En esta, el filósofo francés distinguía tres clases de espacios: las topías (los espacios reales y cotidianos), las utopías (espacios ideales, no reales) y las heterotopías (espacios reales, pero separados de la vida cotidiana). La fonética de «biotopías» se refiere así tanto a los ambientes de vida como a esos lugares a medio camino entre lo cotidiano y la utopía. Espacios excepcionales de vida creados para concienciar. Como aseguraba Marcuse en «La dimensión estética», el arte debe proponer «promesas de felicidad», utopías, ideas reguladoras que han de ser perseguidas. De este modo, las intervenciones que se plantean para «Biotopías» son acciones poéticas que instauran una utopía en la topía, micro-utopías ecológicas que pueden ser cumplidas.

Todas las piezas que componen la muestra han sido creadas específicamente para la ocasión, con la mente puesta en la creación de obras de arte sostenibles, producidas localmente para incurrir en las mínimas emisiones posibles debidas al transporte de obras. En el planteamiento curatorial se ha tenido igualmente presente la combinación de artistas peninsulares con locales de proyección exterior, así como el equilibrio paritario en relación a la igualdad de género. La naturaleza colaborativa y participativa de las propuestas, y la actuación tanto en la sala de exposiciones como en el espacio público, han sido también factores determinantes a la hora de conformar este proyecto expositivo. Por otro lado, el carácter espectacular y los valores ecológicos, colaborativos y educativos de las intervenciones parecen garantizar la visibilidad que demanda cumplir el objetivo principal de la muestra: concienciar a través de la creatividad y el comportamiento ético de justicia ambiental.

«In Love We Trash. Las Palmas GC» es el último de una serie de proyectos en los que el colectivo Basurama utiliza el plástico de desecho para generar espacios inflables. Dos iconos de la sociedad de consumo, la bolsa de plástico del supermercado y el plástico de embalaje, se convierten en materia prima para construir un gran espacio a base de aire propulsado por ventiladores domésticos. El espectacular hinchable que Basurama presentará la mañana del sábado 27 de octubre en la Playa de Las Canteras será el resultado del taller colaborativo desarrollado los días 25 y 26 de octubre en el Real Club Victoria. Durante estos dos días, niños/as y adultos/as contarán y clasificarán el plástico recopilado durante la semana anterior en el Gabinete Literario, y juntarán las piezas con cinta adhesiva para dar forma a este impresionante espacio. Todo el proceso será registrado en vídeo y mostrado en la Sala de Arte Social del Gabinete Literario. Basurama insisten en recordar el carácter replicable de estas construcciones, animando a la ciudadanía a inflar «su propia basura plástica».

Basurama es un colectivo dedicado a la investigación, creación y producción cultural y medioambiental fundado en 2001 que ha centrado su área de estudio y actuación en los procesos productivos, la generación de desechos que estos implican y las posibilidades creativas que suscitan estas coyunturas contemporáneas. Nacido en la Escuela de Arquitectura de Madrid como «un festival de basura», ha ido evolucionando y adoptando nuevas formas desde sus orígenes. Pretende estudiar fenómenos inherentes a la producción masiva de basura real y virtual en la sociedad de consumo aportando nuevas visiones que actúen como generadores de pensamiento y actitud. El colectivo ha realizado más de 100 proyectos en cuatro continentes, tiene su base en Madrid y una oficina permanente en Sao Paulo (Brasil) y Bilbao (España).

La artista grancanaria Luna Bengoechea presenta «Elaeis guineensis», una serie de dibujos con instalación lumínica que se centran en el cultivo de palma aceitera (aceite de palma), que está generando un enorme impacto ambiental a nivel mundial. Especialmente grave en el Sudeste Asiático y América Latina, donde estas plantaciones están sustituyendo en un 40% a los bosques tropicales y en un 32% a los pastos naturales y las áreas de cultivo de grano básico. La pérdida de biodiversidad, la desaparición del hábitat de especies y la contaminación de las aguas y del aire por los grandes incendios son algunos de los impactos ambientales más conocidos hasta ahora provocados por las plantaciones de la palmera de aceite, que también tiene efectos nocivos para la salud de las personas.

Luna Bengoechea (Madrid, 1984) reside en Gran Canaria desde los nueve meses. Su trabajo se ha centrado en descubrir, con una poética limpia y acabados elegantes, ciertos aspectos relacionados con la sociedad del riesgo: la contemporánea y libre circulación de los venenos en la alimentación y los peligros de los transgénicos. También se ha preocupado por temas tan actuales como la especulación bursátil sobre las semillas y las implicaciones monetarias y económicas del comercio de la vida vegetal. La pieza que Bengoechea ha realizado específicamente para «Biotopías» se enmarca en la línea de obras de su exposición individual «It’s alive», en la que se muestran dibujos realizados en un estilo que evoca a las ilustraciones científicas de botánica y que, por medio de la aplicación de luz negra, desvelan la composición química de los transgénicos. En este caso, Bengoechea invita a realizar un acercamiento interactivo a la obra por parte del/la espectador/a, que podrá pasar de la luz blanca a la luz negra utilizando un interruptor y descubrir verdades incómodas acerca del aceite de palma. Una estrategia plástica de visibilización que busca concienciar acerca de los modelos de producción industriales y su impacto en el medio ambiente, y en la salud de la tierra y las personas.

La fotógrafa Carmela García (Lanzarote, 1964) ha expuesto su obra de forma individual en museos como el Reina Sofía. Su participación en la exposición «Biotopías» viene a cubrir una parte fundamental del discurso ambientalista: el que tiene que ver con una visión poética del eco-feminismo. La obra que presenta Carmela García pertenece a su serie «Paraíso», de 2003, pero su forma de presentación, empapelando de suelo a techo uno de los muros de la sala, hace que esta imagen incorpore nuevos significados. Si en su forma original de presentación esta imagen se mostraba enmarcada y positivada en un papel fotográfico de alta calidad, constituyendo una pieza de museo o galería, ahora la sobredimensión y el empleo del plotter acerca la obra a la publicidad o a la propaganda, dotando a la imagen de un cariz activista: un símbolo eco-feminista alejado del mercado, ya que la obra desaparecerá con el final de la exposición.

La imagen fotográfica que nos trae Carmela García contiene la proclama poética de un mundo nuevo. Como escribe Yolanda Peralta en el volumen de la Biblioteca de Artistas Canarios dedicado a la artista de Lanzarote: «“Paraíso” plantea la inclusividad de todos y todas como vía para la reconciliación y la cooperación con el medio natural. La ausencia de hombres en esta serie simboliza la ausencia del discurso patriarcal y, por tanto, la oportunidad para empezar de nuevo, siendo las mujeres las encargadas de reconciliarse con la naturaleza en nombre de todos, porque tanto ellas como la naturaleza han sido oprimidas y subyugadas por el sistema patriarcal. ¿Qué emerge de la relación entre lo femenino y lo natural, entre las mujeres y la naturaleza? Emerge la Arcadia en la que reina la paz y la felicidad, la comprensión profunda de todo lo que nos rodea en un ambiente idílico». Una visión de la solución al problema medioambiental traspasada por el problema de género que sin duda abre camino a la reflexión y al debate.

«Locative Breathing», de Santiago Morilla (Madrid, 1973), consiste en la producción de un invernadero sidecar soldado a una bicicleta, en el que se pasea un Drago canario (Dracaena draco) conectado a un sistema autónomo de respiración cerrado. El tubo de respiración conecta la máscara del/la ciclista con el interior del invernadero, que actúa como un filtro portátil. Se genera así una retroalimentación mutua entre el CO2 exhalado del/la ciclista y el oxígeno producido por el Drago y, por supuesto, una inmersión local en la naturaleza sensitiva de la propia planta por parte del/la ciclista, hecho que ocurre a la vez que se aísla olfativamente del entorno exterior. Esta obra no es un dispositivo funcional al 100%, sino una declaración simbólica en torno al concepto de interdependencia e injerencia humana en la adaptación local de los entornos naturales. La producción del proyecto «Locative Breathing» se ha realizado con un equipo local de colaboradores (soldadores, carpinteros, botánicos, etc.). Tanto el diseño como la formalización última han sido supervisados por el artista, pero siempre abierta a cambios e incorporaciones conceptuales de los propios colaboradores.

Las derivas urbanas realizadas por «Locative Breathing» serán registradas por GPS y documentadas cartográficamente, y los datos extraídos de la experiencia serán expandidos en red a través de la página web del artista. Se trata de un proyecto colaborativo e inclusivo. Se llevará a cabo una acción el 16 de octubre en la que el artista invita a la ciudadanía a pedalear con el Drago «para respirarle, olerle, entenderle e interaccionar en varios niveles de conciencia, tanto a nivel público como privado, mientras nos exponemos mutuamente». La acción en el espacio público se registrará en formato videográfico y se mostrará en la sala del Gabinete Literario, junto al invernadero sidecar, que ocupará el hall del centro cultural capitalino y que se podrá ver a partir del 18 de octubre y hasta el 17 de noviembre.

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